sábado, septiembre 02, 2006

La obsesión nacional.


Vuelve el fútbol de selecciones y con él la atención del gran público se gira de nuevo hacia ellas. En el objetivo del telescopio, la Eurocopa de 2008 que, como aún queda tan lejos, da pie a que todavía podamos hablar de otros aspectos alejados del fragor competitivo y del círculo virtuoso de lo que interesa en cada momento. Por ejemplo, tenemos tiempo para hablar de todo lo que representa el fútbol en relación a la identidad nacional de cada país. Si la sociedad se mundializa, va el fútbol detrás y hace lo mismo (¿o empezó el fútbol por globalizarse?).

Roberto Fontanarrosa es un escritor e ilustrador argentino que dedicó su segundo libro, El área 18, a una de sus pasiones: el mundo del fútbol. Cuenta el gran Fontanarrosa la historia de un pequeño país africano, Congodia, carente de historia y tradición y recientemente independizado. Es un conglomerado de tribus, lenguas y ritos religiosos unificado sólo en torno al fútbol: sus calles principales tienen el nombre de los míticos jugadores congodios, sólo existen monumentos dedicados a chilenas y paradas del portero, el Museo Nacional expone un fémur de no sé quién, ... Empezaron a plantear partidos contra países limítrofes para conseguir permisos para cazar en cotos vedados, poblaciones de leopardos y hasta una salida al mar por Kenia. Incluso la independencia la alcanzaron ganando un partido de fútbol.

La linealidad entre fútbol y patria, de la que hoy nos acordamos aproximadamente cada cuatro años, subyace con belleza en este libro. Lo que pasa es que Fontanarrosa todo lo exagera, como buen argentino que es, y para hacer honor al propio carácter exagerador del fútbol. Así, en su novela, el fútbol no sólo se asemeja a la patria y refleja aspectos esenciales de ésta, sino que crea la patria.

El área 18 narra cómo se prepara un partido de Congodia ante un equipo multinacional con el que se juegan la patente para vender Coca Cola en toda África. En ese equipo internacional no falta el futbolista español, ni el italiano ni el alemán ni, por supuesto, el argentino. Cada uno de ellos refleja el perfil estereotípico de cada país, la obsesión de cada uno en el campo y en la sociedad: el español hace continuas alusiones al orgullo y a la "furia", el italiano disfruta defendiendo y hablando de cómo aguantar al rival sin sufrir y el alemán sólo entiende el fútbol en términos de eficacia. ¿Y el argentino? Pues se dedica a contemplar el balón en el centro del campo mientras todos los demás corren y corren.

El futbolista argentino vive obsesionado por el balón, del mismo modo que toda Argentina se queda embobada contemplando uno. En un país donde se admira más desde niño al habilidoso que al que más goles hace o más fuerte le pega al balón, donde quien recibe la pelota en medio campo tiene casi la obligación de jugarla y no devolverla, el balón es la verdadera obsesión y la selección el estado de ánimo de la colectividad.

Yo no aspiro a tanto, pero sí que tengo mis propias obsesiones. Mañana juegan Argentina y Brasil, y muchas de esas obsesiones se me harán presentes. Es sólo un partido, es sólo un amistoso, pero mueve detrás demasiadas cosas como para no verlo.


Foto: www.vivadiego.com

9 Comments:

At 10:47 p. m., Blogger Jorgelb said...

En Argentina existe un nacionalismo desmedido cada vez q juega la Selección, pero especialmente se da esto en el Mundial.
En el resto de los países creo q pasa lo mismo, pero no con tanto fervor.

 
At 6:15 p. m., Blogger hoeman said...

Parece interesante el libro de Fontanarrosa.

En España lo que pasa es que se tiene más filosofía de clubes, cada uno es primero de su equipo y depués de la selección.

 
At 11:46 p. m., Blogger Csai D. said...

Fontanarrosa es una delicia. Voy a comprarme ese libro don Piterino.

 
At 3:50 a. m., Blogger Paco Casal said...

Seguro que si ponian al uruguayo, nos ponian obsesionados con las patadas y las piernas del contrincante. Es hermoso el futbol, y ese libro lo mas probable es que me lo compre...ahora, no se si realmente lo leere.

Saludos!

 
At 10:51 a. m., Blogger Javi Martín said...

bueno piterino, entro para saludarte tras un mes y medio, saludos crack

 
At 12:32 p. m., Blogger Rodrigo Marciel said...

piterino como dice elias eso pasa menos en españa, me da mucha envidia vomo siguen en inglaterra, argentina , italia o brasil a sus selecciones, antes de saltar al campo ya nos ganan 1-0

 
At 5:49 p. m., Blogger piterino said...

@macgiver
Pues fíjate que aquí en España hasta os envidia bastante gente y todo...

@elias
Está claro, entre unas cosas y otras, la selección "tira" menos que en muchos sitios, y es hasta cierto punto normal, por muchos motivos.

@hoeman
Entre otras cosas, lo que dices es absolutamente cierto.

@csai d.
El libro es excelente, pero es antiguo, no es de ahora, ¿eh?

@paco casal
El uruguayo es, por naturaleza, un futbolista duro y ante todo competitivo. Así los describiría yo.

@javi
Una alegría leerte de nuevo. Un saludo!

@rodrigo marciel
Quizá el año que hagamos algo "gordo" ocurra como con el basket, que les cojamos cariño y haya un "boom". Ojalá, soñar es fáci...

 
At 8:35 p. m., Blogger zaragocista said...

Es una lastima que en España no tengamos en cuenta lo que supone una seleccion.
Solo con los exitos del futbol sala, el balonmano, y ahora el basket, a la gente se le salta la vena nacional.
Un saludo Piterino.

 
At 11:03 p. m., Blogger piterino said...

@zaragocista

Lo podemos poner también desde el otro punto de vista: los jugadores no nos "ayudan" a sentir esa vena patriótica, aparte de que en este país cada uno es de su equipo y luego ya después anima a la selección. Seguro que estoy influenciado por el éxito reciente, pero veo a nuestro equipo de basket y los admiro, veo un EQUIPO, unido, me emocionan y hasta me hacen reír a veces con sus bromas constantes.

Veo después a los del fútbol (y mira que me gusta a mí el fútbol, por favor) y me da hasta rabia, te digo de verdad. En fin, que estoy mediatizado por el éxito, será eso ... Un saludo!

 

Publicar un comentario

<< Home