sábado, julio 08, 2006

Cristiano Ronaldo, Zidane, Messi y las segundas intenciones.


El fútbol puede ser descrito como una serie de mecanismos de acción y reacción (una de tantas formas de describirlo); el que sólo lo observa así, únicamente siente que el juego se mueve por impusos activos y reactivos y, por tanto, únicamente se fijará en cada acción de cada jugador.
Para no caer en esa trampa, debemos fijarnos en la intención de cada acción.

Sólo cuando hablamos de fútbol, las segundas intenciones ya no están mal vistas y además son necesarias para entender bien cada impulso activo o reactivo. Son las que dan coherencia a cada jugada, las que permiten afirmar cuándo un equipo está conjuntado y son además las que nos ayudan a diferenciar el buen fútbol del simplemente bonito.

Por eso, cuando una acción no tenga detrás una segunda intención clara, normalmente no servirá para nada salvo que el azar ocupe ese lugar; y por eso lo más importante de un regate o un quiebro, por ejemplo, no es el espectáculo del que se ha quedado atrás sino lo que queda delante del balón y lo que la segunda intención había previsto al inicar la jugada.

Esta teoría "intencional" es la que explica por qué jugadores como Cristiano Ronaldo están aún "verdes": tienen condiciones de sobra para madurar y crecer, actúan y reaccionan a la velocidad del rayo pero flaquean en la segunda intención. Hasta que el genial extremo portugués no ponga al servicio del equipo todos sus atributos técnicos y tenga claro que el sentido de sus jugadas no es verlas repetidas en el videomarcador (como decía, por eso mismo, Valdano, entre otros) no empezará a madurar de verdad. Porque muchas veces sus jugadas tienen mejor aspecto al principio que al definirse, es decir, casi siempre da la sensación de que va a pasar algo más de lo que finalmente pasa.

Todo ello nos ayuda a valorar otras excepciones futbolísticas a esta teoría. Por ejemplo la de Zidane (ahora que toca alabarle, sumémonos al coro reverencial), que no suele tener una segunda intención, sino incluso una tercera y una cuarta que nadie más que él es capaz de ver en el campo. Sus acciones muchas veces terminan de modo inesperado para muchos (a veces pasa mucho más que lo que parecía en un principio). Otra excepción que ha aparecido últimamente es Messi. Leo tiene tal habilidad con el pie que sortea obstáculos y rivales conforme le salen al paso hasta que ve clara la jugada. Su prodigioso y descarado talento sustituye la necesidad de intención. Por eso apunta a fenómeno en cuanto adquiera mayor capacidad de definición.

Preguntarse el porqué de las cosas ayuda a explicar muchas veces el convencimiento de la mayoría.


Foto: AFP

4 Comments:

At 11:57 a. m., Blogger Elías said...

Sencillamente sublime mi querido amigo Pedro.

Das respuesta a todas esas preguntas que los ignorantes como yo se hacen. Ahora llego a entender porque el fútbol es tan prodigioso, incluso por su imprecisión, por jugarse con el pie, da alas a todas esas intenciones de las que hablas.

Una obra maestra este artículo. Genial

Gracias por tu artículo querido amigo.

 
At 3:00 p. m., Blogger hoeman said...

De nuevo de acuerdo contigo. Cristiano Ronaldo me parece un jugador muy sobrevalorado, hasta que no aprenda a jugar en equipo (si es que algun día lo aprende) será considerado la etterna promesa. Y Messi, me parece que puede marcar una época si le respetan las lesiones y no le meten pajaritos en la cabeza.

 
At 1:15 a. m., Blogger Csai D. said...

@Hoeman

Lo de Messi sucederá si logra quitarse lo que está empezando ahora a parecer como una realidad. Ser un jugador del 20'30 minutos.

 
At 7:19 p. m., Blogger hoeman said...

@ csai

Fijate que yo pienso al contrario que tu, juega mucho mejor cuando sale desde el comienzo. Desde que lo vi en el Mundial sub20 me tiene "enamorado". Sin exagerar, para mi es el mejor jugador que he visto en mi vida, por condiciones. Ahora debe desarrollarlas.

 

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