sábado, abril 08, 2006

Los románticos estamos de enhorabuena.

El fútbol no deja de ser un equilibrio de vanidades y un contrapunto de virtudes; vanidades que deben ser mesuradas, racionadas y distribuidas por el campo y las líneas del equipo; virtudes que se deben poner en común conocimiento y común aprovechamiento.
Por eso, cuando se añade el ineludible componente del azar, el fútbol resulta tan apasionante, el entrenador tan vulnerable, el jugador tan determinante y el hincha siente lo que se llama "impotencia solidaria", porque se siente parte del proceso, se ve totalmente involucrado en el mismo, pero no puede hacer absoutamente nada más productivo que gritar y agitar bufandas.


Si aceptamos el juego del fútbol así descrito, es natural destacar aquellos jugadores que, por salirse de lo cotidiano, definen y representan todo lo bueno que reúne un equipo. Por eso destacamos a Ibrahimovic en la Juve, porque en el ejército imperial de Capello, él es el único que se sale de la fila, que ataca al enemigo con armas distintas al aplastamiento físico y que da un toque de confección a la corte juventina; por eso destacamos también a Henry, que se sabe el maestro y el guía de un grupo de jóvenes y talentosos jugadores en Highbury, que sólo en él encuentran el ejemplo cercano de capacidad de definición y desequilibrio, de tocar el balón sin bajar jamás la vista, de jugar con el soberbio convencimiento de saberte superior al rival.


Así que, con estas premisas, es ineludible terminar hablando de Riquelme, pues si de definir y representar todo lo bueno de un equipo, o de equilibrar vanidades y contraponer virtudes se trata, Román dibuja en cada partido en Villarreal todo lo esencial de lo que hemos contado hasta el momento. Sólo Riquelme decide cuándo y a qué juega su equipo, sólo Riquelme sabe en qué momento interesa tener la pelota y en qué momento replegarse, sólo él está capacitado para pisar el acelerador y para accionar el freno de mano. Como sólo Román es capaz de convertir la eterna pausa y el ritmo lento del juego de algo soporífero e improductivo a la seña de identidad del equipo que más está dando que hablar en Europa este año.
El romanticismo regresa a la vanguardia de las artes dos siglos después. Román marca tendencia, el "anti-divo" por excelencia está de moda.

2 Comments:

At 5:33 p. m., Blogger Chapu_Nocioni said...

Poesía pura pura amigo Piterino, ¡cuanta razón tienes amigo!
Impresionante post e impresionate descripción; me dajs sin palabras.

 
At 6:53 p. m., Blogger piterino said...

Muchas gracias, amigo Chapu, me alegra que te haya gustado el post, un saludo.

 

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